Los escollos que entorpecen el desciframiento de la escritura maya son múltiples: por una parte las incógnitas, especialmente el valor fonético de los signos, orden de pronunciación y, combinados, el correcto significado: equivalencias y correspondencias en épocas y estilos diversos y, como un lastre aunado, un predominio de métodos carentes de minuciosidad, de imaginación, de amplios marcos de comparación.
Pero estos obstáculos se salvan, como ha acontecido en otros terrenos de la ciencia, cuando a ellos se dedica una persona con intuición, amor por la verdad, disciplina y confianza en su misión. Requisitos escasos generalmente, pero que han caracterizado a un puñado de estudiosos que han dado lustre a la Antropología Mexicana. Portadores de una gran tradición, decididos a esclarecer los problemas científicos que plantea, han hecho valiosas aportaciones y se encuentran en primera linea en la Lingüística, la Antropología Social y la Arqueología.
De este mismo rango son, como investigador, el ingeniero Héctor Miguel Calderón y, como aportación, su obra.
La "CLAVE FONÉTICA DE LOS JEROGLIFICOS MAYAS" escrita asi, por un autodidacta de la arqueología, podría ser objeto de crítica superficial por la terminología y desarrollo temático; pero esto resulta banal frente a la importancia de sus dos grandes descubrimientos sobre la escritura maya; el valor fonético de los signos y el orden de sucesión en la lectura, como también frente a la indudable firmeza en la base de sus razonamientos que prueban que los jeroglíficos mayas son verdadera escritura.
Habrá que coronar posteriormente esta obra, como el propio autor lo advierte, con un catálogo detallado de símbolos y significados para llegar a comprender la escritura Maya en toda su amplitud; pero están aqui los cimientos para esta labor que merece atención y respaldo firme de todos los antropólogos, especialmente de los americanistas."
Caracas, Venezuela. Enero 1961.
Antropólogo Arturo Monzón E.